Beber, fumar, follar

No fumo. Sin embargo en una que otra noche de desmadre lo hago. Estoy harto de esperar que algo pase en mi vida, pero sólo va a pasar si yo muevo el culo para que suceda. Odio mover el culo.

Bebo, por lo general hasta caer de espaldas. Sin fin, excesivo. Me gusta conversar. Si no hay una buena conversación me quedo dormido. No puedo seguir. Últimamente me duermo más de lo que quisiera. Es difícil encontrar buenos conversadores, creo que es más fácil encontrar a alguien que tenga buen sexo a alguien que converse bien. Incluso en mi caso, siendo heterosexual, donde puedo conversar con todo el mundo, pero solo puedo follarme a las chicas. Si no tengo una buena conversación me siento tímido, pero si no tengo un buen conversador soy un poco menos que una momia. Completamente callado.

Follo, con menos frecuencia de la que quisiera. Esa frecuencia ideal sería después de cada comida, porque alguna vez escuché que ayudaba a la digestión. Incluiría onces y medias nueves, pero supongo que hacerlo tan seguido le quitaría el encanto a follar. Igual hasta no probarlo no puedes decir nada.

¿Cómo carajos mides el éxito? Tal vez sea no morir de cáncer de pulmón para fumadores. Tal vez permanecer sobrio para los bebedores. Recuerdo que alguna vez leí algo que decía que tus frustraciones se mide basadas en tus deseos. Así, quien no desea nada no tendrá frustraciones. Era una vaina budista. Café Tacuba canta en una canción “Cuando no deseo nada, tengo todo”. El truco puede estar en no desear. El problema ahí sería no avanzar. Conformismo. Estancamiento. Quietud. Muerte.

Mediré el éxito conociendo: entre más conozca, más exitoso me sentiré. El problema es que conocer implica probar también lo que no te gusta. Esta bien.

Recuerda algo: sólo se obtiene lo que se pide con indiferencia. Y fóllate hoy a un desconocido. Si vences la culpa te sentirás de puta madre.

En la variedad está el placer

Este post lo escribí originalmente para el blog de Marie Claire.

“Echo de menos la época donde el aire era limpio y el sexo sucio”
Woody Allen

Allí estaba Juanita. La compañera de oficina con la que nunca pensé enredarme, besándose con su mejor amiga. Valentina, una rubia queridísima que acababa de conocer un día atrás. Frente a mí estaba Julián, absorto viendo a Juanita y a Valeria en medio de un apasionado beso. Ambas sin blusa, apenas con su ropa interior y los ojos cerrados, un poco apretados. La condición era simple: Ellas harían lo mismo que nosotros hiciéramos.

Julián: Bueno Sergio, nos tocó a nosotros. Venga a ver esas ñatas. – Decía mientras estiraba sus labios-
Sergio: No se lo tome a mal huevón, pero no es mi tipo. – Le decía a Julián esquivando su barbuda boca-
Juanita: Ayy pero un solo pico no les va a hacer mal. Lo que pasa es que esto es falta de costumbre. Nosotras por ejemplo no tenemos problema ¿o si Vale…?

Valentina se acercaba a Juanita y la besaba de tal forma que no la dejaba terminar cada frase. Julián y yo seguíamos mirando a las dos chicas mientras se acariciaban.

El día anterior había sido el cumpleaños de Julián. Yo no iba a ir. Llegué allá porque varias horas antes me había comprometido pero en realidad no tenía muchas ganas. No conocía a Valentina.  Juanita y Valentina estaban en la entrada de un bar fumando, porque adentro no las dejaban. Saludé a Juanita y se me abalanzó. Luego del efusivo saludo apenas si saludé a Vale. Lo primero que pensé es que quería verle los senos, pero mi ángulo no me favorecía. Ni siquiera iba a disimular que no me interesaba: Simplemente estaba tan guapa que estaba fuera de todas mis posibilidades.  Dejé de prestarle atención de inmediato. Lo que no supe sino hasta mucho después fue que el efusivo saludo de Juanita había servido para hacerme publicidad.

Arriba, en el bar todos los demás estaban muy borrachos. Habían cinco tipos incluyéndome. Dos fueron con su novia, Julián se había perdido y habían dos tipos que tenían mucha presencia, olían muy bien y tenían ropa perfecta para la ocasión. Ellos eran pareja, así que eso me convertía en el macho alfa de esa manada. O bueno, esa es mi teoría ahora que lo pienso. De otra forma no hubiera terminado con semejante bombón. Toda la noche estuve hablando con todas las chicas del lugar. No me animé a hablar mucho con ninguna por miedo a la decepción que podría traer un rechazo. No es que nunca me hubieran rechazado, es que esperaba llegar sin pena, aunque mucho menos con alguna gloria.

El caso es que llegó Julián, ya muchos se habían ido y solo quedamos Juanita, él, Valentina y yo. Julián les propuso a las chicas que fueramos a seguirla en mi casa, pero no era buena idea, olía mal, estaba llena de cajas vacías de pizza y latas de cerveza así que me negué. Vale dijo que vivía con su mamá pero estaba en Europa. Tenía cerca de 29 años pero era una niña mimada al fin y al cabo. Claro, una niña mimada con el mejor culo de sus amigas. Lo pulía todas las mañanas en el gimnasio y cada vez que tenía oportunidad de ver su reflejo lo miraba a ver si todavía seguía allí.

En su apartamento tomamos muchísimo más, bailamos, Juanita y Julián empezaron a hablar mientras Valentina y yo nos besamos. Terminamos en su cuarto. Recuerdo que le quité la blusa y pensé que tenía senos pequeños y pequeños pezones rosados. Luego de atravesarla mientras abría sus piernas a más no poder recuerdo que empezó a preguntarme si tenía condones. Pensé en llegar en su boca sólamente para que se callara. Creo que no me mandó a comer mierda porque estaba muy borracha… o tal vez lo hizo, pero yo también estaba muy borracho. La responsabilidad no es lo primero que se te ocurre cuando tienes los pantalones abajo, sino la duda que te asalta la mañana siguiente cuando sabes que todo está completamente jodido. En este caso no fue así: A la mañana siguiente desayunamos, Vale le contó todos los pormenores a Juanita mientras con Julián tomábamos una cerveza y hacíamos el desayuno.

Desayunamos con cerveza, hablamos, tomamos más cerveza, y más y más… hasta que en un momento todos estábamos en la misma habitación quitándonos la ropa unos a otros. Ellas empezaron con el jueguito este de hacer cosas que nosotros deberíamos repetir. Luego de tomar por dos días seguidos te sientes muy torpe, pero apenas ves a una chica que conoces más o menos bien (o al menos eso creías) besándose con otra chica tienes un pequeño momento de lucidez. Es el mismo momento que se queda grabado en tu mente como cuando recuerdas ese accidente que tuviste al ser un niño. Eso que guardas muy profundo, nunca se lo has mencionado a nadie pero siempre puedes verlo tan claramente como el día que pasó.

Después solo flashes, recuerdos cortados. Metes tu mano entre sus piernas y sientes su humedad, el de ella, la de ambas. No lo entiendes. Luego estas encima de alguien, luego miras a un lado y ves a tu amiga, la que nunca pensaste que podría follar haciendo las cosas de una manera tal que piensas ¿por qué nunca me la imaginé así?

[Borrón]

La chica te pide que no le empujes el cuello, que la atragantas. Asientes pero vuelves a hacerlo. Ella te mete un dedo en el culo en venganza, lo disfruta. Tu no, pero tratas de pensar en otra cosa.

[Borrón]

Tienes las piernas de una chica en tus mejillas y no sabes que pasa de tu cuello para abajo. Sientes como si mil manos te acariciaran. Se siente bien pero los recuerdos se diluyen. Piensas que te gustan los olores fuertes.

[Borrón]

Estas en casa. Piensas ‘de vuelta en la maldita realidad’. Nada que hacer.

Al día siguiente empiezas a ver a todas las chicas que se te cruzan de una forma distinta. Te preguntas si en algún momento habrán querido hacerlo con muchas personas a la vez. Te preguntas si puedes ser uno de ellos. Guardas todos esos pensamientos para tratar de actuar como una persona nomal. Piensas que si escuchan tus pensamientos te dirán degenerado. Miras a alguien que te sonríe, piensas que tal vez a ella no le parezcas tan degenerado. Vives una vida miserable hasta que vuelva a suceder algo como aquel día.

Tratas de llenar todos esos momentos estériles con filas de bancos, trancones, llamadas a familiares, películas aburridas, reencuentros con viejos amigos, entrevistas de trabajo, consejos a extraños, degustaciones gratuitas en supermercados, discusiones insulsas sobre política, cortes de cabello y pastillas para el dolor de cabeza. Así hay muchas personas, el gran problema es hallar a esa otra que piense en sexo con la misma frecuencia que tú y no tengas que prometerle amor eterno para poder romperle su ropa interior en una habitación oscura. Sigues buscando.

 

Sin Simpatía // Fragmento

Imagen tomada de Straight to the head

La verdad no odio a la gente, pero me siento mucho mejor cuando no están cerca.
La vida transcurre como una enorme cadena de problemas
uno tras otro
y yo soy el maldito idiota que finge una sonrisa
en la ventanilla de atención al cliente.

Hoy, si Kurt estuviera vivo cumpliría 41 años;
ayer hablaba con alguien sobre la muerte de Sócrates
Una vida que se vive bien, de principio a fin
y si la vida que llevas requiere tu muerte
mejor muérete antes de vivir en el destierro.

Soy el idiota que nunca aprende
a tratar mal a una mujer
cuando realmente se lo merece
y casi siempre se lo merecen.
Soy el santo patrono de todas las causas perdidas.
Soy el que no pronunciará una palabra más

a partir de ahora.
A partir de ahora.

// Habilidades ocultas //

Imagen tomada de Straight to the head

Cierta noche estaba en un bar, en La Puerta en Santa Marta con mi novia y unos amigos, tomándome unas cervezas para pasar el rato. Terminamos hablando de cierta tipa que no sabía hacer absolutamente nada, nunca se había destacado por ninguna cosa y era el perfecto punto medio para todo hasta que supo para lo que era buena.

Esta vieja no era muy alta ni tampoco muy baja, tenia senos medianos, un culo con el que podía defenderse pero nada que paralizara el tráfico, una cara inexpresiva y una sonrisa vacía. El tipo de mujer que conoces una noche, le pegas una buena sacudida y al día siguiente la olvidas por completo.

Algunas personas son hábiles físicamente, otras inteligentes, la gran mayoría trama de alguna cosa pero terminamos hablando de una mujer que nunca en su vida había hacho nada memorable, siempre pasaba desapercibida, sin pena y mucho menos gloria. Me imagino que la infancia y parte de su adolescencia debió ser muy dura, la mayoría tiene indicios de lo que es capaz de hacer desde edades muy tempranas, pero ella solo supo que podía enloquecer a los hombres y (recientemente) a algunas mujeres cuando mi amigo, en una ocasión le dijo que quería una buena mamada. Al principio a ella la idea le pareció repugnante, pero a medida que el calor aumentaba las cosas fluyeron… ¡y de qué manera!

Mi amigo nos comentaba que sabía esconder muy bien sus dientes, cosa que las novatas nunca tienen en cuenta, mantenía un ritmo en constante crescendo, humedecía su boca sin sobrepasarse y sabía utilizar sus manos mientras su boca succionaba deliciosamente hasta ser salpicada por ese líquido blanco mientras dejaba escapar una maliciosa sonrisa por haberse deshecho de la maldición de ser una simplona durante su corta vida.

Esto nos demuestra que no importa lo inútil que te sientas, siempre hay salida aunque a veces no esté a la vista.

 

36-B

Este es un corto escrito al amor
y no olvides que si me pagaran por ser un hijoputa
sería millonario.

El amor es cuando se te empina por mucho tiempo
El amor son todas esas maricaditas que te llevan al suicidio
El amor es una patada en el culo cuando esperas un golpe en la cara.

El amor es una ilusión, una estúpida mentira como Dios
o la fecha de vencimiento de los enlatados.

Para mi el amor debe ser grande
muy grande
Tanto que pueda llenar completamente mis necesidades
y mis expectativas.

La medida perfecta de mis necesidades y expectativas
es 36-B.

Si tienes todo este amor para dar
escríbeme un mail
adjuntame una foto
invitarme una cerveza
y no digas ni una palabra
porque amor no es una ridícula charla
es acción
es dolor y rencor,
es trampas y verdades a medias
y más acción.