Los ingredientes de un carnaval van más allá del sexo, drogas y el rock ‘n’ roll

Este es un crosspost de Carnaval toda la vida

Recuerdo que cuando se acercaba el 2000

muchos temían que fuera el fin del mundo,

pero nada pasó.

De hecho seguimos esperando.

¿Recuerdas cuándo fue tu último ataque de ira? O mejor aún. Tómate un segundo para pensar en ese momento justo cuando caminas en una delgada línea entre la ira, la decepción y la ansiedad que produce la rabia. Hay situaciones muy incómodas que quisieras que nunca se repitieran, pero que a la vez son tan emocionantes que son el tipo de cosas que te mantienen despierto, las que hacen que tus heridas te recuerden que eres vulnerable y en cualquier momento todo podría acabar. Para siempre.

Tal vez recuerdes el momento justo cuando esa chica que te sonreía, tal vez se insinuaba un poco y tu pensaste que (literalmente) era “pan comido”. Te acercas a ella, pensaste en robarle un beso y se retiró ágilmente para decirte: ¡No! ¡Respete!

O mejor aún: Vas caminando por una calle atiborrada de gente, miras al piso, sin más pretenciones que atravesar la calle cuando sientes que te empujan contra una pared. Tres tipos. Te golpean. No entiendes qué carajos pasa. Sientes que uno hunde un cuchillo en ti pierna derecha, en el muslo. Entiendes que te estan robando. Miras alrededor y ves cómo la gente en vez de ayudarte toma otros caminos porque “esta ciudad es peligrosa y es mejor no meterse”. Tratas de pensar en una salida inteligente pero sabes que tus posibilidades son mínimas.

O piensa en esta otra: Eres una chica de tu casa. Tratas de no trasnochar y comer balanceado. Vas al gimnasio para mantenerte en forma. En la universidad nunca perdiste una materia. No dices malas palabras. Nunca te has emborrachado al punto de perder la memoria. Nunca llegas tarde a una cita. Tratas de saludar siempre con una sonrisa, pero cuando estas a solas, en medio del silencio piensas “¿Por qué putas el tipo que te gusta ni siquiera sabe que existes y en cambio el muy malparido baboso salió corriendo detras de la loba de tu amiga que nunca puede verlo sin tener las piernas cerradas y ponerle sus tetas en la cara?”. Lo peor: Piensas en que deberías empezar a usar la técnica de las tetas en la cara del tipo, pero igual ella tiene más que tú. Aprietas tus dientes con fuerza y el sentimiento del que te hablo aparece.

Recuerdo tener ese sentimiento a flor de piel, tratar de pensar en cualquier cosa menos en ese horrible sentimiento y ver ese payaso burlón en twitter. Como si se burlara justo de tí. Como si en el fondo supiera que no eres tan buena onda, ni tan amable, ni tan sincero como crees y te lo recordara con su sonrisa. El avatar de Turint es un Guasón la mayoría del tiempo. Lo curioso es que cambia, no siempre es la misma imágen, pero lo reconoces. Al igual que a muchos no recuerdo cómo llegué a él. No recuerdo el momento exacto en que empecé a leerlo, o por qué.

Para tratar de refrescar la memoria entro a su perfil. Encuentro el enlace a su blog. Veo posts que hablan de todo. Me fijo en “¿De quien son estas tetas?” porque me parece osado. Reviso otras cosas y encuentro que al final de sus escritos deja una canción recomendada. No comparto del todo sus gustos musicales, pero cuando llego a una canción que a mi me gusta me siento encontrando un pequeño diamante. Me siento a gusto.

Veo el título: “Carnaval toda la vida”. Pienso en lo jodido que me siento con este sentimiento que no se me desprende. Pienso en que hay gente que vive un carnaval toda la vida. Pienso ¿Por qué carajos yo no puedo vivir así? Recuerdo que me sentiría tremendamente hipócrita sonriéndo siempre, por cualquier cosa.

Esta bien. La vida no siempre te trata como te gustaría. La vida, al igual que los carnavales tienen de todo: El tipo que se emborracha y empieza a pelear con todos por cualquier motivo, tu amiga que justo se quiebra en mil pedazos y saca a relucir su depresión dañándote por completo la noche, la alineación-cosmico-mágica que hace que sea la mejor noche de tu vida y te sientas el alma de la fiesta. Inclusive ese momento donde la pasas de maravilla en una conversación acompañada de tragos, te sientes un poco mareado y vas al baño… y al volver ves que no era todo tan divertido como parecía: la gente está demasiado borracha y hace el ridículo, la chica que te parecía tan amable en vez de hablar, grita y te parece un fastidio… y piensas en lo decadente de la situación.

Recuerdo que cuando se acercaba el 2000 muchos temían que fuera el fin del mundo, pero nada pasó. De hecho seguimos esperando. Ahora Turint llega al post 2000. Tal vez la vida de todos nosotros cambie fantásticamente. Tal vez en realidad el mundo se acaba en el 2012. Si no se acaba le daremos largas al asunto hasta el 2020 y así seguiremos hasta morir. No creo que algo extraordinario pase en mi vida luego del post 2000 de Turint. Lo que sí es seguro es que en su blog voy a encontrar precisamente eso: Fragmentos de vida. Pequeños éxitos y fracasos que a veces comparto. Los seguiré acumulando hasta que ya no pueda guardar más (ni fragmentos de vida, ni pequeñas mentiras) y tenga que suspirar por una última vez. Para siempre.

* Canción recomendada para hoy: Soun Tha Mi primer Amor – Kinky