Cómo sobrevivir a los 25

Si llegas a los 25 y no te has suicidado deberías darte por bien servido. Siempre hay una buena razón para hacerlo.

No entiendo en qué momento me perdí. Lentamente fui dejando de lado las cosas que eran valiosas de mí hasta convertirme en este insípido simio que obedece; sin voluntad alguna, sin sueños o esperanzas. Estoy orgulloso de no tener dios, todo lo que él ofrece es una mentira, igual que mi vida o la de cualquier otro.

El mundo puede ser un lugar realmente felíz pero ¿Cómo? y ¿Por qué yo no puedo verlo así? ¿Qué carajos hice mal que no me deja ver las cosas como todo el mundo?

Me siento como un maldito degenerado que siente asco por lo que se mueve en sus entrañas. Si algo estuvo vivo dentro de mi ahora hiede. ¿Por qué no soporto la luz en las mañanas? ¿Por qué me siento tan estúpido a diario?

Desearía ser otra persona. Lo he hecho mil veces pero siempre llego al mismo sitio. He sido amado, odiado, ignorado y maldecido pero nada calma esa sensación de querer escapar a “esto”. No encuentro la paz.

La he encontrado y es aburrida. Como la vida. Como la estúpida ilusión que siempre tratamos de alcanzar como el burro que busca la zanahoria. Me duelen los brazos por tenerlos estirados, me duele la mandíbula de decir “Gracias”. Me siento mejor apretando los dientes con ira. Con los ojos rojos e imaginando mi plan de escape.

Nada vale la pena. Nada merece tu respeto, nada es peor que tú. Escupe en la cara de tu dios y empieza a echar raíces. Eres la semilla que jamás debió germinar. Eres un excelente futuro sin un buen presente. Eres lo que nunca podrás llegar a ser.

No deseo más que el silencio.

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