Uno de los miles de indigentes que tiene Bogotá se subió a un bus y su manera de conseguir dinero fue esta: Un poema. Retumbaba en mi cabeza la canción “Lo que puedes desear” de las 1280 Almas y eso de “olvidar las ansias de justicia”. En una época vivía cerca de la antigua calle del cartucho donde según cuentan habitan las peores ratas del país (¿tendrá algo que ver el Palacio de Nariño y sus alrededores?).
El caso es que mientras muchos tratan de vivir, la gran mayoría de los indigentes espera llegar vivo al final del día. Tienen cierta responsabilidad por no buscar la manera de salir adelante, pero hay veces que la vida no te da muchas oportunidades y lo que hace falta son políticas que dirigan la vida de estas personas a algún lado.

No hay comentarios
Aún no hay comentarios.
RSS de los Comentarios Identificador URI de TrackBack
Deja un comentario









