Acerca de alucinaciones inducidas // El día que probé el Yagé

Pintura de Carlos Jacanamijoy

La pintura de Jacanamijoy refleja una muy pequeña parte de cómo sentía la vida en esos momentos.

//Fragmento tomado de “Ensayos varios”. Texto escrito a inicios del 2003.

Mi abuela empezó su historia contándome que ella nunca había tomado, pero me decía:

El propio yagé tiene efecto de una semana, ahora han sacado chiviado (malas copias del producto, imitaciones). El propio yagé solo se lo consigue en la pura selva. Los que han tomado se mueren de enfermedades raras. Cuando están en la selva los meten en una choza y se vuelven como locos. Eso se revuelcan y la boca se les llena de espuma, se vuelven como bestias; empiezan a rugir y luego ven lo que quieren ver; Lo que preguntan. En esos momentos no los puede ver una mujer porque los vuelve locos. También hay unos que toman y no vuelven (no sé si quiso decir quedan totalmente dementes o totalmente tiesos, muertos.)

A decir verdad a mi no me fue tan mal. Le voy a decir “Entonces esa vaina es horrible” a ver que me dice.

“Si, eso es horrible, como le digo, el propio; pero a unos le dan otro, el de verdad es horrible y peligroso, pero ve lo que necesita saber. Creo que primero tiene que pasar por el cielo y el infierno.”

Le pregunté acerca de las preguntas hechas al yagé. Si eran preguntas personales.

“Creo que se puede saber lo de otras personas.” Contestó mi abuela. “Un compadre fue a preguntar por la mujer, que estaba esperando un hijo y creía que no era de él. Al final supo que no era de él sino del churoso, un muchacho que le decían el churoso. El compadre volvió flaco y pálido, pálido. Pero esa es otra historia larga y triste.”

Mi abuela terminó la conversación llamando a mi mamá; hablando muy fuerte, diciendo algo como “Le dimos la plata para que se fuera a cortar el cabello pero no quiso. A el le queda mal ese pelo largo… (algo le dijo mi mamá y ella contestó) si , si, él está escuchando; ja ja ja. Ya se lo paso…

Retomando el tema, estoy de acuerdo en unas cosas con mi abuela, en otras no mucho.

Mi historia sobre esta bebida sagrada es la siguiente:

En las vacaciones de final de año (2002) planeé un viaje; el reencuentro con uno de mis mejores amigos, el de todas las batallas, el de siempre, el mismo que no veía hace 6 años (tal vez más, tal vez menos) pero que de una manera u otra me las había arreglado para no perder la comunicación.

Nos encontramos en Mocoa, capital del departamento del Putumayo. Catalogado como el departamento con mayor producción de coca de Colombia (no estoy seguro si estaba en buen lugar en el ranking mundial) Lugar donde viví por 3 largos años (del 93 al 95) y de donde tengo buenos y malos recuerdos. El Putumayo limita con el departamento del Amazonas, Nariño, Caquetá y con Perú y Ecuador. Por su cercanía con la selva y por estar tan apartado de la capital del país es una región olvidada.

Mi amigo me había hablado sobre tomar yagé, pero no estaba muy seguro de la forma del ritual, ni mucho menos de los efectos del yagé .

Un buen día fuimos en moto hasta la casa de Oscar, el yagecero, el Taita, algo así como un shaman encargado de hacer los rituales; “La Rata” como le decía mi amigo por su parecido facial. Lo citamos luego de dos días a la casa de David, mi amigo, luego de acordar el lugar y la paga. Cada vaso de yagé creo que oscilaba cerca de los diez mil pesos; Un poco más de 3 dólares. (Hoy, en el 2008 algo así como 5 dólares).

Acordamos que en el ritual no debería ir mucha gente. David me decía que son frecuentes las tomas colectivas, que una vez en su casa había un grupo como de 40 personas. La casa había terminado “vuelta mierda” (palabras textuales).

Cuando llegó el día salimos a hablar un momento, sentados en un anden frente a la casa, estaba también José Luis, un viejo amigo de David. Yo lo había visto un par de veces pero nunca había hablado con él. Solo hasta estas vacaciones. José iba a tomar yagé esa noche con nosotros.

José: Lo peor es la vomitada, cuando hay que trasbocar esa mierda es horrible.

David: Lo peor es que esa mierda sabe horrible.

La verdad hasta ese momento creía que íbamos a abrazarnos todos juntos a cantar canciones de amistad para luego abrazar árboles y recoger su energía o algo así. Si era un rito indio debería ser culto a la naturaleza ¿o no?. Cuando mencionaron lo de la vomitada vi que la cosa no iba por ese camino.

Yo: ¿Y como putas son las tomas colectivas, como es esa vaina?

David: lo que pasa es que hay diferentes tipos de yagé para diferentes usos. Cada viaje es diferente para cada persona y cada vez que tomas es un viaje diferente que el anterior. Nunca se sabe como putas vas a acabar.

José: La vez pasada un gringo vino a tomar yagé y se llevó un sleeping, (una bolsa para dormir, la de los campamentos) lo cerró y cuando estaba en el viaje se vomitó y se cagó. Cosa que ese sleeping le quedó lindo.

David y yo reímos.

Mientras nos reíamos de los absurdos comentarios de José llegó La Rata en una moto, con un acompañante. El tipo que venía con él era un aprendiz.

Los hicimos seguir a la sala de la casa donde habíamos acomodado un par de colchonetas y varias sillas. Había una mesa para que La Rata pusiera los utensilios, una especie de altar improvisado.

En la casa, cerca de la media noche habían 7 personas, los 5 que iban a tomar yagé (incluyéndome) y la mamá de David y una amiga de ella que iban a pasar la noche en otras cosas.

Todas las luces estaban apagadas. Solo una vela iluminaba la oscura sala, muy cerca de la vela habían unas ramas, dos vasos, una jarra de agua y la jarra de yagé. La Rata se puso unos collares y comenzó a hablar acerca de la vida: “… ser conscientes que hay un orden. Hay alguien que esta por encima de nuestros poderes.” También habló sobre los poderes curativos del yagé. “… limpia el aparato digestivo porque es como una tubería, hay cosas que se quedan pegadas y nos hacen mal” Decía la rata.

“El yagé es visto como un alucinógeno pero nosotros no lo vemos así. Es parte de nuestra tradición y hay que tratarlo con el respeto que se merece. No se lo usa por curiosidad. Si tienes preguntas el yagé te las responde, pero hay que venir con un propósito”. David añadió que esa vaina te enfrenta con tus temores. La verdad lo veía muy asustado cuando lo mencionó.

Sin más que agregar, Oscar tomó las ramas y empezó a agitarlas, pronunciando largos “ahummmmmms” como mantras y “shusshhh” repentinos. Agitaba con más fuerza las ramas. Las pasaba desde la cabeza hasta los pies haciendose una limpieza (tal vez ahuyentaba a los malos espíritus, que sé yo). Luego tomó la jarra de yagé, sirvió un vaso totalmente lleno (del tamaño de un puño) de una sustancia color café rojizo. Primero tomó él y luego llamó a José a que tomara. José estaba al lado de la mesa, a su izquierda estaba la rata, a la derecha David. Justo enfrente estaba yo y a mi lado estaba el aprendiz que más tarde se alejaría del grupo de una manera sospechosa.

José tomó el vaso en sus manos y tomó un poco. Lo saboreó y luego se apresuró a tomar lo que quedaba. Sirvió un vaso de agua y dijo “mierda, lo saboreé” con cara de hastío. Siguió David. Tomó aire unas 4 veces muy fuertemente, como quien se va a sumergír en el agua por mucho tiempo. Se lo tomó muy rápido, sirvió un vaso de agua y se lo tragó enseguida, sirvió otro y lo acabó más rápido que el anterior.

La Rata tomó el vaso, sirvió hasta el tope e hizo el ritual que era el mismo cada vez que servia. Agitaba ramas y luego le hacía sonidos como quien arrulla a un bebé, como si el vaso de yagé fuera un animal que debía ser consentido. Me llamó.

Agarré el vaso con solemnidad, era una sustancia espesa. Respiré profundo y me lo llevé a la boca. Era un trago fuerte, pero disfrutar de varios wiskeys en fiestas y otras ocasiones anteriores hicieron que me lo tomara sin escozor.

El aprendiz tomó de último y David dijo algo como “ahora esperar a ver que pasa”.

La Rata dijo que había gente que no lo vomitaba, pero en esos casos el efecto era más duradero. “La idea es tomar hasta el amanecer, claro, cada vez se sirve a la mitad de la vez anterior”.

La mamá de David había dejado un par de baldes para cuando fuéramos a vomitar. Pasaron diez minutos y David se levantó repentinamente, corrió un poco, abrió la puerta del baño y desde ahí empezó a vomitar. Lo hacía con fuerza. Dos minutos pasaron antes que José se fuera tan rápido como podía al segundo piso, al baño auxiliar. Cada uno vomitaba con el alma. Luego parecía una conversación. Uno vomitaba con fuerza y el otro le respondía con más ganas. Yo meneaba la cabeza y decía “uyy pobres manes”. Hasta ese momento no imaginaba lo que sentían, yo estaba como si nada.

David regresó. No habíamos comido mucho, yo tenía el estomago vacío y no me preocupé . Mientras se sentaba, David dijo “no vayan a entrar a ese baño, esta hecho un asco”. Yo solo lo miraba esperando algo más.

-Tienes que vomitarlo para que te haga efecto; me dijo.

-No tengo ganas ; le contesté.

La Rata dijo : No lo presiones, si no sale mejor. Al principio sientes que te vas a morir, pero luego te va mejor.

Fue ahí cuando sentí llamas en el estómago, me agarré el pecho y supe que había llegado mi turno. Me levanté tambaleandome, busqué los baldes pero no los encontré. Sentí que no pude aguantar más y corrí hacia el baño donde había estado David y supe por que había dicho “no vayan a entrar a ese baño…”. Si te viste Trainspotting el baño estaba como el de esa película, cuando Renton se mete por el inodoro y empieza a nadar. Las paredes, el piso, todo menos el espejo estaba apestando con un fluido café viscoso. No soporté y empecé a trasbocar. Cuando había botado la mitad del vaso apareció la mamá de mi amigo preocupada. “¿está bien mijo?” Mientras le contestaba que si sentía las contracciones en el pecho y no podía seguir sacando esa mierda de mi cuerpo. Trataba de decirle que no molestara, que no me jodiera, que me dejara en paz, pero me sentía muy mal. Me alcanzó una toalla pero tratando de alejarla todo se detuvo. Sentía aún el estomago pesado. No boté todo lo que debí haber botado.

Me devolví a la sala con la toalla en la mano. Me senté en un sillón y luego me dejé caer de espalda, terminé acostado. Vi a José acostado en una de las colchonetas, el aprendiz se hizo a mi espalda, no lo alcanzaba a ver, David sacó su guitarra y tocaba unas canciones de Angra, una tonadita que estaba practicando. Cerré un momento los ojos y no recuerdo si los abrí, José dijo: ”ando como peleado con mi mamá” esa última “a” se repetía en mi cabeza, primero cortas repeticiones, luego repeticiones muy seguidas hasta crear un sonido agudo que me perforaba los oidos. Me miré, estaba entre ramas, miré en frente y habían hojas. Sentía una máscara, veía apenas hacia el frente, la mascara no me dejaba ver mucho, como si aprisionara mi cara para solamente ver lo que estaba delante de mí, sentí que me moví hacia atrás y la mascara quedó suspendida en el aire. Vi mi cuerpo, dirigí mi mirada a mi ombligo, pero no había nada. Yo me había convertido en una fragancia. Me mezclaba con el aire, pero me sentía, no me esparcía del todo perdiéndome en el infinito. Pensé que no era cierto, que estaba en un sillón en Mocoa, con mi amigo, pero una fuerte presión atacó mi cabeza, sentía dos taladros que me perforaban encima de cada oreja.

“Así se debe sentir la muerte” pensé. Al principio sufrí, me aferré a mi cuerpo que se esparcía con el viento. No quería eso. Quise luchar. Quise volver a lo tangible. A lo que estaba acostumbrado, a los límites. No podía y eso me hacía sufrir. “No luches, haz parte de todo” sentía una voz en mi interior. Capté esas palabras y pensé que debería recordarlas. Abrí los ojos y estaba en una cueva, presté atención a la gente que estaba ahí y eran indígenas, estaban llenos de collares y vestidos con túnicas amarillentas. Eran personas muy mayores. En lugar de David había un indio con el cabello muy largo y blanco. En lugar de la rata estaba él mismo, pero con unos 60 años más. Frente a mi había un indio que parecía que había muerto, estaba acostado, rígido. Tenía el cabello largo y una espesa barba. Me dí cuenta que estaba viendo a las personas con las que estaba pero como si tuvieran 60 años más.

Cerré los ojos, volví a ver y la cueva parecía tomar las formas de la sala de David. Las paredes no eran rígidas, estaban dobladas, los sonidos no terminaban una vez comenzaban. Sentí que me derretía, miré mi brazo y sentía que era de hielo y lentamente se descongelaba. La historia del gringo que llenó el sleeping con lo mas profundo de su ser hacía que llevara mi mano a mi trasero y me palpara el culo a ver si sentía algo indeseado allí, no quería terminar esta experiencia con fama de “cochino” aunque en realidad eso importaba poco en esos momentos. Veía algunos recuerdos como simples imágenes. Todo lo que había vivido en esos momentos era un recuerdo. Nada era cierto en ese instante, ya había expirado cada uno de esos “presentes” , ahora solo eran pasado.

A lo lejos escuchaba a David y a José hablar sobre viejas, un tema que me gusta mucho, pero no era capaz de pronunciar palabra alguna, mientras tanto yo seguía acostado en el sofá sin poder moverme. Creía que ellos me podían entender de otras maneras. Estiré mi índice y mi anular derechos y empecé a moverlos como si fueran pequeñas antenas. Me concentraba en lo que quería decir y enviaba la señal por mis dedos. Me reía, de lo que estaba haciendo, pero no podía controlar totalmente mis pensamientos, era como patinar en una superficie sin fricción, un solo paso te llevaba al lugar que querías, pero no podías detenerte, seguías deslizándote por tus pensamientos y llegabas a lugares que nunca habías visto: Colores, formas, sonidos, angustias y fortalezas mezcladas en un solo lugar y percibidas por tu cerebro, tu corazón y tu alma.

Decidí moverme rápido y esquivar todos esos miedos, En cualquier momento volvería a mi cuerpo que ya me es bastante conocido, así que comencé a pensar en mil cosas a la vez, no me detenía en un solo pensamiento, al contrario, me sumergía en el siguiente, convivía con uno más, violaba el que venía, y pensé en el poder.

Volví a la sala de David, miré a los demás, pensé que tengo control sobre mis pensamientos y movimientos, que mi papel en la vida era abrirme paso en ella, acoplarme, transformarla y terminar inmerso en ese todo. Di una fuerte palmada al sillón para comprobar que controlaba mis brazos. Oí el sonido, yo lo había producido. Descubrí mi poder interno. El mismo poder que me hablaba, el mismo que me hizo ganar mi batalla contra mis miedos.

La Rata preguntó ¿que David, te tomas el otro? Y con una voz muy firme le dije “Nohh , ni pu’el putas” La rata soltó una carcajada. David, mi amigo se sentía fuerte como para tomar otro vaso de yagé, esta vez hasta la mitad. Pero antes de meternos en ese viaje me dijo que no iba a tomárselo solo, que si yo tomaba él lo hacía. Sentí que tenía miedo de la soledad, vi que la rata no estaba muy seguro de lo que hacía, que escondía algo. El aprendiz quien sabe donde andaba, pero no me interesaba. José no sabía como enfrentar sus problemas. Me di cuenta que el yagé hace que veas en el interior de las personas que hacen el ritual contigo. La rata, al día siguiente me preguntó que si era egoísta. Eso fue lo que el vio en mi. Tenía razón.

Antes de hacer el viaje hasta Mocoa tenía mil dudas existenciales, miedo a la vida y a la muerte, miedo a perder, a defraudar a quienes aprecio. Mis preguntas al yagé fueron esas, tal vez formuladas sin pensarlo. Quería librarme de todas esas dudas que sobrevolaban como aves de rapiña en mi cabeza. En un momento todo fue calmándose en mi interior. Me quedé dormido.

Cuando desperté La Rata estaba hablando con la mamá de David, quien ya había limpiado el baño. Sentí algo de responsabilidad aunque a decir verdad no hice ningún reguero. Me levanté y la rata me saludó, me dijo que había tenido una muy buena reacción. Yo le hablé del orden, que me sentía metido en “algo” llamado vida y que tenía un propósito, un que hacer aunque no estuviera muy seguro de qué era lo que debía hacer. Luego de un par de palabras más tomó las ramas y me dijo que me iba a hacer una limpieza. Me arrodillé en la colchoneta, mientras él hacia algunos rezos y agitaba las ramas. Me frotó un aceite en los brazos y el pecho. Y al cabo de un rato me dijo “Listo acabamos, que te vaya bien”.

Lo que no quiero recordar es el dolor de cabeza tan hijo de puta que sentí más tarde. José y David estaban como si nada pero creo que algo en su interior había cambiado. A mi esta experiencia me revitalizó, me hizo recordar cosas muy importantes que había olvidado. Disfrutar de pequeños detalles. Luchar hasta el final de mis fuerzas. Hacer todo aquello que me hace falta hacer. No quiero que esto suene como un discurso de “100 maneras para llegar al éxito” y demás pendejadas de superación personal. Lo que no puedo imaginar es que hubiera ocurrido si hubiera tenido un mal viaje. Si mis miedos me hubieran tirado al piso y me hubieran acribillado. Igual no importa. Salí bien librado, ileso y con algo de ganancia.

 

Carlos Jacanamijoy: De los caminos del viento

Ahora que releo el escrito anterior lo recuerdo como la experiencia más vívida de la muerte y resurrección que jamás podré imaginar. Hay muchos otros detalles que no incluí pero aquí están los más impactantes. Todo me pareció que transcurrió en unas cuatro o cinco horas y fueron experiencias físicas muy reales, por ejemplo el sentir que mi brazo se derretía o el sentirme como una fragancia que luchaba por mantenerse homogénea.

Recuerdo haber tenido la sensación de ser uno con el universo, recuerdo también muchas experiencias espirituales fuertes, pero son cosas que cada persona debe experimentar por si misma. Y cada persona experimenta cosas completamente diferentes cada vez que toma esta bebida sagrada. Nunca se sabe cómo te irá.

Taita pacho

Recuerdo a Oscar, La Rata como un tipo sencillo, cuando preparó su altar usó vestiduras semejantes a las del taita Pacho (aquí arriba). No me gustaría repetir esa experiencia aquí en Bogotá, creo que la ciudad me acabaría. Ahora pienso en energías y fuerza cósmica, ese tipo de cosas que uno por lo general olvida, pero que en el fondo siento como base para existir.

Recuerdo también lo fácil que me pareció quedarme en el viaje, sentirme completamente enajenado de todo lo que ahora asumo como “real” o “realidad”. También recuerdo llenarme de amor en esos días. Disfrutaba cada segundo de mi vida porque sentí la muerte encima.

En fin, la vida continúa, casi siempre desde este ángulo, donde todos actuamos de forma automática.

Nota final: Si usted decide tomar yagé hágalo por el ritual, por encontrarse con usted mismo. Debe estar preparado para enfrentarse a sus miedos, absolutamente a todos en un mismo momento. Es una experiencia fuerte pero puede resultar muy enriquecedora. Si va a hacerlo trate de buscar un lugar en el campo, toda la mística se pierde en un lugar lleno de máquinas.

15 comentarios

  1. Comentario por stefany on Febrero 3, 2008 11:56 am

    yo creo ke tomar yage a sido la mejor experiencia ke he atravesado en mi vida fue algo fanatastiko dificil de explicar ke em dio una trankilidad y una paz en mi vida unika despues de tomar yage asi suene absurdo me cambio la vida!!!

  2. Comentario por elamigodeandres on Febrero 4, 2008 11:18 am

    A mi también me cambió la vida, no creo que pueda olvidar ese momento porque fue una experiencia bastante fuerte pero me aterra imaginar que hubiera tenido un mal viaje.

    Pero si, me sentía uno con el universo y estaba muy agradecido con la vida… como lleno de amor, respeto y buena energía.

  3. Comentario por Javier on Febrero 6, 2008 4:10 pm

    Hola pues a mi me invitaron el domingo a un ritual con yagé cerca a Bcuaramanga, aunque todavía tengo dudas, después de leer el blog me siento más tranquilo y veo que si se hace con alguien experimentado no debo preocuparme. Saludos y en la próxima semana les contaré mi experiencia.

  4. Comentario por elamigodeandres on Febrero 6, 2008 5:09 pm

    Mucha suerte Javier, ojalá tenga un buen viaje… no le digo más porque nunca se sabe cómo va a reaccionar y bueno, ojalá nos deje su experiencia en este rincón.

  5. Comentario por juan on Febrero 22, 2008 1:19 pm

    hola amigos… yage no es de orita, yage es milenario encuentro con nosotros mismos, donde estamos fallando, volver a nacer.. el yage es un instrumento para ser cada dia mejores personas. ser ejemplar en cada campo, el amigo si va a tomar yage que tome con un taita bueno. porque si es de esos que llevan un año y todavia no se han curado pues les trasmite todo eso, saber a quien recibirle la cocada de yage. recomiendo tomar yage con jose silva , gregorio castro , carlos pulido y taita alfonso pazos alegria. ellos son taitas buenos que han estudiado y siguen estudiando el yagecito. siempre por encima de todo un proposito, pero nunca ver yage como una forma de saber cosas, yage estabiliza, yage no es para querer mirar lo del vecino es para mirar pa dentro. y cuando hablemos del yage sepamos que hablamos, porque aveces se habla mas de la cuenta, cada vision que tiene el tomador debe guardarla muy dentro de cada uno, la pinta osea la vision del yage es para uno no mas, porque muchos vienen aqui ala internet a hablar mas de lo que deben y despues quedan para todo el mundo como locos. la mejor manera de respetar yage es aplicando y siendo prudentes amigos… que esten bien

  6. Comentario por elamigodeandres on Febrero 22, 2008 1:51 pm

    Hey Juan mil gracias por esas palabras… me dejaron pensando

  7. Comentario por THARA D.B. on Febrero 25, 2008 5:19 pm

    Si tienes toda la razon el yage te cambia la vida te abre la mente y sientes durante y luego de ese viaje magico una paz y una tranqulidad indescriptible, es dificil al principio pero luego viene lo ralmente facinante es como si te metieran en una cajita llena de colores de donde eres prisionero pero aun sintiendote atado no kieres huir… asi me senti particularmente aunque la experiencia es diferente en todos los casos eso depende de que clase de persona seas, bueno.. eso me explicaba el taita….

    para terminar quisiera decir que el Yage es un instrumento creado para observas lo que eres es como un espejo concavo que te muestra tu verdad sin nada que lo impida y con la fuerza que emerge desde su escencia…. es sagrado, una oportunidad de reeencuentro con lo que eres y por lo tanto debe hacerse con esa intension y con el respeto que merece.

    felicidades a todos y disfrutenlo relamente es una experiencia unica.

  8. Comentario por Germán on Febrero 25, 2008 7:02 pm

    El yage es como un camino interior, es dejar el miedo y mirarse a si mismo; para ser mejor persona, es bello, es ser mejor en todo sentido, busquen un buen taiita, no coman carnes rojas ni condimentos antes de una toma, no sexo antes de una toma, les recomiendo al taita Orlando Gaitan

    Saludos. Germán

  9. Comentario por elamigodeandres on Febrero 26, 2008 10:03 am

    Lo que dice THARA D.B. y Germán es muy cierto, el yagé es para verse a uno mismo. El choque es fuerte porque a veces tienes ideas muy equivocadas de ti y el yagé te muestra tal y como eres, con miedos, angustías, alegrías, etc. Me imagino que habrá gente que no soporte verse a sí misma, aunque a mi me favoreció bastante. Cada viaje es diferente.

  10. Comentario por elamigodeandres on Febrero 27, 2008 4:48 am

    Es una lástima que recientemente haya fallecido una persona por consumo de yagé. Lo que ahora viene es la satanización de este ritual aunuqe bien es cierto que hay gente que quiere lucrarse y hay que cuidarse de ellos. Sigo pensando que un ritual de yagé te puede enseñar muchas cosas.

    Las noticias (goteando sangre) en http://www.eltiempo.com/justicia/2008-02-25/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3973031.html
    http://www.eltiempo.com/tiempoimpreso/edicionimpresa/nacion/2008-02-26/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3973832.html
    http://www.eltiempo.com/multimedia/video/actualidad/VIDEO-WEB-PLANTILLA_VIDEOS-3973119.html?id_recurso=3973119&id_articulo=3973031

  11. Comentario por alejandro on Febrero 29, 2008 6:10 pm

    Yo creo que el yage no puede matar a una persona, simplemente uno muere el dia y la hora y el lugar que debe morir, aunque a veces he sentido el dulce aroma de la muerte en alguna ceremonia, casi siempre se debe a la muerte interna de purificacion que da este divinio elemental. Los invito a degustar de esta medicina espioritual, pero investiguen bien con quien toman, pues hay mucho timador.

  12. Comentario por elamigodeandres on Marzo 1, 2008 7:04 am

    Creo que si hay algo común en las experiencias, es sentir la muerte… Alejandro lo dijo muy bien, es la purificación del ritual.

  13. Comentario por Fabiana on Abril 12, 2008 6:45 pm

    Hola a todos!!! bueno empezare por decir que estoy interesada desde hace tiempo y que asisti una vez a una toma pero el miedo me impidio tomar yage… ahora tengo la idea revoloteando en mi cabeza dia a dia como algo que tengo q hacer… como una fatalidad… un destino! me gustaria ponerme en contacto con ustedes o con alguien que tenga el conocimiento necesario para disipar parte de mis dudas— de verdad que lo agradeceria muchisimo! si pueden denme la bendicion de contar con sus msn!

    Bendiciones!

  14. Comentario por Bárbara on Mayo 27, 2008 9:14 am

    Hola. Tomé yagé el pasado viernes y sábado la primera vez. El hombre que lo impartía: Alberto Valera, argentino, en la sierra de Madrid, en España. Pese a decir él mismo que los taitas que le pasan la sagrada planta no le aconsejan que las mezcle, él lo hace, juntando las que le venden todos los taitas, y así saca el “venenohuasca´” -así le llama-, lo cual es sumamente fuerte. Gente colombiana que estaba en la toma afirmaban no haber probado nada tan fuerte. ASimismo, lo repartía y se echaba a dormir, dejándonos a todos sin guía.
    Además lo mezcla con una terapia de su invención (”no-terapia”) con lo cual nos hacía hablar de la experiencia, antes y después de ella, manipulándo todo a su manera y con la normal ventaja intelectual de quien ha pasado la noche durmiendo tranquilamente ante los pobres que habíamos ingerido. Mi conclusión es que la planta es buena, pero mucho cuidado con quien se hace y que tampoco es para todo el mundo.

  15. Comentario por El rincon del Relaxo on Junio 5, 2008 6:23 pm

    Hola, si comprendo lo que me explicas. Decirte que yo nunca he tomando nada que me provoque un estado “alterado de conciencia” o quizás no es la palabra adecuada, mejor digamos que me induzca a pasar a otro estado de realidad. Hace años que practico la yoga y la meditación profunda, por supuesto no soy una experta ni pretendo serlo, digamos que no soy un yogui pero con mucha prática y mucha meditación y paz interior se logra llegar a estados interiores muy placenteros. No se consigue de un dia para otro, ni de un mes a otro.. es mucho tiempo de práctica, de saber relajarse correctamente e influyen muchos factores. Con la correcta práctica llegas a estados de conciencia digamos para que nos entendamos ” más sutilies” donde dejas de notar la pesadez de tu cuerpo.. donde puedes notar la vibración de otros “niveles”. No se si me explico bien, quiero decir que no tienes alucinaciones pues tu mente sabe donde está y no es que dejes de estar en el presente para irte o otro tiempo, sino que sabiendo donde estás puedes estar en varios “niveles de conciencia” a la vez, es dificil explicar así pero se que me comprendereis. Yo ni aconsejo ni desaconsejo la toma de esta planta (no soy quien para mandar a nadie) y por supuesto respeto todo. Yo hablo de mi experiencia para alcanzar ese estado del que hablais.
    Un abrazo

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