Beber, fumar, follar

No fumo. Sin embargo en una que otra noche de desmadre lo hago. Estoy harto de esperar que algo pase en mi vida, pero sólo va a pasar si yo muevo el culo para que suceda. Odio mover el culo.

Bebo, por lo general hasta caer de espaldas. Sin fin, excesivo. Me gusta conversar. Si no hay una buena conversación me quedo dormido. No puedo seguir. Últimamente me duermo más de lo que quisiera. Es difícil encontrar buenos conversadores, creo que es más fácil encontrar a alguien que tenga buen sexo a alguien que converse bien. Incluso en mi caso, siendo heterosexual, donde puedo conversar con todo el mundo, pero solo puedo follarme a las chicas. Si no tengo una buena conversación me siento tímido, pero si no tengo un buen conversador soy un poco menos que una momia. Completamente callado.

Follo, con menos frecuencia de la que quisiera. Esa frecuencia ideal sería después de cada comida, porque alguna vez escuché que ayudaba a la digestión. Incluiría onces y medias nueves, pero supongo que hacerlo tan seguido le quitaría el encanto a follar. Igual hasta no probarlo no puedes decir nada.

¿Cómo carajos mides el éxito? Tal vez sea no morir de cáncer de pulmón para fumadores. Tal vez permanecer sobrio para los bebedores. Recuerdo que alguna vez leí algo que decía que tus frustraciones se mide basadas en tus deseos. Así, quien no desea nada no tendrá frustraciones. Era una vaina budista. Café Tacuba canta en una canción “Cuando no deseo nada, tengo todo”. El truco puede estar en no desear. El problema ahí sería no avanzar. Conformismo. Estancamiento. Quietud. Muerte.

Mediré el éxito conociendo: entre más conozca, más exitoso me sentiré. El problema es que conocer implica probar también lo que no te gusta. Esta bien.

Recuerda algo: sólo se obtiene lo que se pide con indiferencia. Y fóllate hoy a un desconocido. Si vences la culpa te sentirás de puta madre.

¿Cuándo aprenderé?

Los ingredientes de un carnaval van más allá del sexo, drogas y el rock ‘n’ roll

Este es un crosspost de Carnaval toda la vida

Recuerdo que cuando se acercaba el 2000

muchos temían que fuera el fin del mundo,

pero nada pasó.

De hecho seguimos esperando.

¿Recuerdas cuándo fue tu último ataque de ira? O mejor aún. Tómate un segundo para pensar en ese momento justo cuando caminas en una delgada línea entre la ira, la decepción y la ansiedad que produce la rabia. Hay situaciones muy incómodas que quisieras que nunca se repitieran, pero que a la vez son tan emocionantes que son el tipo de cosas que te mantienen despierto, las que hacen que tus heridas te recuerden que eres vulnerable y en cualquier momento todo podría acabar. Para siempre.

Tal vez recuerdes el momento justo cuando esa chica que te sonreía, tal vez se insinuaba un poco y tu pensaste que (literalmente) era “pan comido”. Te acercas a ella, pensaste en robarle un beso y se retiró ágilmente para decirte: ¡No! ¡Respete!

O mejor aún: Vas caminando por una calle atiborrada de gente, miras al piso, sin más pretenciones que atravesar la calle cuando sientes que te empujan contra una pared. Tres tipos. Te golpean. No entiendes qué carajos pasa. Sientes que uno hunde un cuchillo en ti pierna derecha, en el muslo. Entiendes que te estan robando. Miras alrededor y ves cómo la gente en vez de ayudarte toma otros caminos porque “esta ciudad es peligrosa y es mejor no meterse”. Tratas de pensar en una salida inteligente pero sabes que tus posibilidades son mínimas.

O piensa en esta otra: Eres una chica de tu casa. Tratas de no trasnochar y comer balanceado. Vas al gimnasio para mantenerte en forma. En la universidad nunca perdiste una materia. No dices malas palabras. Nunca te has emborrachado al punto de perder la memoria. Nunca llegas tarde a una cita. Tratas de saludar siempre con una sonrisa, pero cuando estas a solas, en medio del silencio piensas “¿Por qué putas el tipo que te gusta ni siquiera sabe que existes y en cambio el muy malparido baboso salió corriendo detras de la loba de tu amiga que nunca puede verlo sin tener las piernas cerradas y ponerle sus tetas en la cara?”. Lo peor: Piensas en que deberías empezar a usar la técnica de las tetas en la cara del tipo, pero igual ella tiene más que tú. Aprietas tus dientes con fuerza y el sentimiento del que te hablo aparece.

Recuerdo tener ese sentimiento a flor de piel, tratar de pensar en cualquier cosa menos en ese horrible sentimiento y ver ese payaso burlón en twitter. Como si se burlara justo de tí. Como si en el fondo supiera que no eres tan buena onda, ni tan amable, ni tan sincero como crees y te lo recordara con su sonrisa. El avatar de Turint es un Guasón la mayoría del tiempo. Lo curioso es que cambia, no siempre es la misma imágen, pero lo reconoces. Al igual que a muchos no recuerdo cómo llegué a él. No recuerdo el momento exacto en que empecé a leerlo, o por qué.

Para tratar de refrescar la memoria entro a su perfil. Encuentro el enlace a su blog. Veo posts que hablan de todo. Me fijo en “¿De quien son estas tetas?” porque me parece osado. Reviso otras cosas y encuentro que al final de sus escritos deja una canción recomendada. No comparto del todo sus gustos musicales, pero cuando llego a una canción que a mi me gusta me siento encontrando un pequeño diamante. Me siento a gusto.

Veo el título: “Carnaval toda la vida”. Pienso en lo jodido que me siento con este sentimiento que no se me desprende. Pienso en que hay gente que vive un carnaval toda la vida. Pienso ¿Por qué carajos yo no puedo vivir así? Recuerdo que me sentiría tremendamente hipócrita sonriéndo siempre, por cualquier cosa.

Esta bien. La vida no siempre te trata como te gustaría. La vida, al igual que los carnavales tienen de todo: El tipo que se emborracha y empieza a pelear con todos por cualquier motivo, tu amiga que justo se quiebra en mil pedazos y saca a relucir su depresión dañándote por completo la noche, la alineación-cosmico-mágica que hace que sea la mejor noche de tu vida y te sientas el alma de la fiesta. Inclusive ese momento donde la pasas de maravilla en una conversación acompañada de tragos, te sientes un poco mareado y vas al baño… y al volver ves que no era todo tan divertido como parecía: la gente está demasiado borracha y hace el ridículo, la chica que te parecía tan amable en vez de hablar, grita y te parece un fastidio… y piensas en lo decadente de la situación.

Recuerdo que cuando se acercaba el 2000 muchos temían que fuera el fin del mundo, pero nada pasó. De hecho seguimos esperando. Ahora Turint llega al post 2000. Tal vez la vida de todos nosotros cambie fantásticamente. Tal vez en realidad el mundo se acaba en el 2012. Si no se acaba le daremos largas al asunto hasta el 2020 y así seguiremos hasta morir. No creo que algo extraordinario pase en mi vida luego del post 2000 de Turint. Lo que sí es seguro es que en su blog voy a encontrar precisamente eso: Fragmentos de vida. Pequeños éxitos y fracasos que a veces comparto. Los seguiré acumulando hasta que ya no pueda guardar más (ni fragmentos de vida, ni pequeñas mentiras) y tenga que suspirar por una última vez. Para siempre.

* Canción recomendada para hoy: Soun Tha Mi primer Amor – Kinky

Lo que viene

Ahora cierro un nuevo ciclo en mi vida. Recuerdo que cuando empecé este blog ese ciclo empezaba. Me he movido bastante, aunque no estoy seguro de cuánto me he alejado de lo que quería y de lo que ahora he obtenido. En realidad no sé muy bien qué es lo que quiero… o lo que quería. No sé si ahora tengo ganancias o pérdidas.

En un concierto me topé con Maritza, (que a propósito me encanta) y me dijo que la acusaban de dejarse llevar por el sistema, de ser una empleada más. Ella con su sencillez acostumbrada y brindando un aguardiente me contestó que si quieres hacer ciertas cosas necesitas trabajar. Y ya está. El truco está en trabajar en lo que te gusta.

Me he dejado invadir por la idea de que lo mejor es ser como un pirata. Zarpar hacia puertos desconocidos siempre. No quedarte quieto y moverte cada vez más rápido. He aprendido a moverme, pero no puedo evitar acostumbrarme a ciertas cosas y querer permanecer en alguns puertos más tiempo que el que debo. El miedo me invade, no lo puedo evitar, pero el truco está en que el miedo no te domine.

¿Qué ha pasado? Inicié una carrera y estoy a punto de acabarla, viajé por Colombia un poco, salí por primera vez del país y llegué a República Dominicana, París y Suecia, viví con mis padres, me fui a vivir con alguien y volví con mis padres, empecé una relación de muchos años y la terminé, cambié muchas veces de trabajo. Engordé y adelgacé. Abrí un blog y descuidé otro. Compré perros, dejé de escuchar la música que me gustaba, le tomé cariño a otro tipo de música. Estuve muy felíz y muy triste. Gané algo de dinero y conseguí deudas gigantezcas (puto ICETEX). Tuve el cabello largo y corto, tuve barba y me la quité. Me dejó de importar mi apariencia y me preocupé por lo que dijeran de mí.

¿Que si me arrepiento de algo? No estoy seguro. Tenía la idea de nunca arrepentirme de las cosas, ahora le digo “no” a ciertas cosas y creo que aprender a decir no también es válido.

Trato de arreglármelas solo ahora. Creo que no debes perder de vista que siempre te pueden joder si bajas la guardia. He confiado en la gente y he sido defraudado. Igual lo que importa es que no te dejes afectar. En realidad nada importa, pero si te tomas eso muy en serio puedes terminar mal. Sobreviví a la edad maldita del rock, los 27, nunca me imaginé tener más edad que 27. Ahora me enfrento al gran vacío, como de costumbre.

Creo que era Andrés Caicedo que decía que no vale la pena vivir más allá de los 25. Bukowski dejó su trabajo de mierda cartero a los 50 y ahí empezó lo bueno. Creo que lo interesante es entender la situación y sacar lo mejor de cada cosa que ocurre, incluso aunque sea muy en contra tuyo. No le creas a nadie. No dejes de escribir. Creo que, como Caballero, pienso más cuando escribo que cuando pienso. No hagas cosas estúpidas. No regales tu trabajo. Lo que haces vale, aunque te parezca sencillo.

Es mejor hacer cosas divertidas, fáciles de materializar y en corto tiempo. Haz mucho de eso. Disfruta lo que hagas. Cuando te disparen, baila. Voy a saltar al vacío nuevamente. Tal vez me desintegre en el aire antes de que me estrelle contra las rocas puntiagudas. La gran máquina se destruye con la resistencia.

Nómada

¿Qué tal si dejaras todo y salieras a viajar en busca de nada? Somos sedentarios. “Evolucionamos” un poco al quedarnos en un lugar, pero este lugar ya parece nuestra tumba.

Imagen por GUACHE

Imagen por GUACHE

El sentido de la vida // Atraco en un bus de Bogotá

No pudo, por Coloresmari

No pudo, por Coloresmari

Hoy tres tipos se subieron al bus en el que iba. El primero llevaba un cuchillo. Amenazó a una chica en el primer asiento para que le diera su teléfono celular. Habían 6 personas en el bus. Casi todos fuimos a la salida trasera del bus mientras los ladrones estaban en la entrada. Pienso “Si los que estamos en el bus nos pusiéramos de acuerdo podríamos sacar a patadas a los ladrones”. Nadie se pone de acuerdo, por ende los ladrones logran su cometido.

¿Cuánto vale una vida en este país? Muy poco, creo. Somos un país de cobardes. Un país regido por la ley del más fuerte. Pienso en las cosas que realmente tienen valor. Aquello que tienes que nadie te puede robar. Pocas cosas. De esas pocas cosas quiero conservar mucho. ¿Qué es eso que es muy valioso y nadie puede quitarte?

Me hace falta viajar más. Me hace falta conocer muchas cosas. No sé si quiero tener muchos bienes, pero estoy seguro de querer experimentar muchas cosas, viajar, conocer, probar, compartir. ¿Cómo minar al sistema por dentro? ¿Cómo lograr tu cometido siendo un engranaje más? Buscaré en Walter Benjamin la respuesta por ahora.

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Solos tú, yo y Mr.  Johnnie Walker

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